CAMPO BAEZA

Triaedrus · Campo Baeza

La búsqueda incansable de soluciones es una tarea intrínseca al oficio del artista. Aquí se presentan una serie de ensayos, casi a modo de ejercicio automático. El resultado, aunque se presenta, no es lo que nos ocupa. Estos ejercicios remiten -aunque su naturaleza está a otro nivel, indudablemente- a los cuadernos de Rafael donde se exploran las infinitas posibilidades de posiciones y relaciones entre la Virgen y el niño. Una búsqueda incesante donde la única voz que se oye es la de la indecisión.

Aquí no hay representaciones figurativas, se trata de un ejercicio casi puramente abstracto. Su función da igual en este punto. Los ejercicios son bellos de por sí, y nos hablan de las formas puras. Hay dos composiciones básicas: una de líneas y otra de planos. Las dos se desarrollan de manera paralela. La primera se conforma mediante los tipos básicos que definió Kandinsky en su Punto y línea sobre el plano (1926): la horizontal (forma fría), la vertical (forma cálida) y la diagonal (forma cálido-fría). La segunda se construye con planos básicos, cuadrados (el único plano en el que frío-caliente están relativamente neutralizados según el artista ruso).

No debe ser coincidencia que ambas líneas de investigación se centren en elementos abstractos, y dentro de los abstractos los más neutros… la sensación de pureza y de lo esencial parece ser algo que se busca incesantemente. Quizá por eso la forma del plano acaba abandonándose; demasiados elementos que irrumpen en su neutralidad, demasiados elementos a considerar.

El camino no es corto, y aquí solo se trata la forma abstracta. Aún no hay materiales, ni medidas, ni colores, ni pulidos, ni mecanismos… Solo está ese primer estadio de tanteo, de la borrosidad que surgió en el Renacimiento, de las infinitas posibilidades que pasan de la mente creadora al lápiz tembloroso del diseñador. La búsqueda incesante del artista.

©Ramón Alemany, 2021

 

Alberto Campo Baeza, Lámpara Triaedrus, 2020 

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